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¿QUIERES RESISTIR? PUES INNOVA

En el mercado actual, con demasiada oferta hostelera y una demanda altamente exigente, innovar debe ser una actitud impresa a fuego en la base conceptual de cualquier empresa de restauración que quiera diferenciarse. Y subsistir.

Innovar o morir

En el universo de la restauración no podemos dejar de lado la Innovación; el mundo avanza gracias a quienes apuestan por ella y nuestra marca debe formar parte de este cambio, de ese progreso, si queremos sobrevivir en el competitivo sistema en el que estamos inmersos.

Si mantenemos una actitud de mejora constante, nos podremos defender mejor; por eso, la innovación debería formar parte del ADN de nuestra empresa e impregnar cada una de nuestras decisiones estratégicas.

No obstante, ese proceso requiere unas capacidades y unos recursos que, tenemos que tener muy claro, van a requerir tiempo y dinero. La innovación no es gratis, pero es una de las mejores inversiones que podemos llevar a cabo si queremos diferenciarnos.

¿Cómo logra un restaurante ser innovador?

Un concepto de restauración puede innovar o bien haciendo algo nuevo, o bien mejorando lo que ya hay. Y hay que tener en cuenta que se pueden mejorar o crear productos, pero también procesos, metodologías, modelos de gestión etc. O también encontrando soluciones a problemas existentes. Así que la innovación en la hostelería va mucho más allá del lanzamiento del último grito del sector en cuanto a imagen.

Ideas para innovar en tu restaurante

Como en todos los aspectos de una empresa, el factor humano en restauración será el alma de la Innovación. En este sentido, la formación de un equipo constituido por profesionales de distintas áreas y habilidades diversas será esencial para aportar la necesaria creatividad.

Contar con diferentes puntos de vista nos ayudará a obtener ideas más frescas y a romper con los prejuicios y conceptos paralizantes.

Cuanto más diverso sea el grupo, mayor será la riqueza obtenida, siempre y cuando el equipo realmente se complemente, tenga claro el fin último común que se persigue, esté liderado por una persona capaz de integrar y motivar y, por supuesto, la empresa sea capaz luego de bajar a la tierra esas ideas e implementarlas eficazmente.

Asimismo, la innovación debe tener espacio en el día a día de los profesionales que trabajan en la hostelería, permitiendo que la operatividad del día a día conviva con la creatividad e impulsando la curiosidad, que es la madre de todo proceso creativo.

 

Frenos a la innovación

Nuestra estrategia de innovación tiene que ser, ante todo, coherente con nuestro modelo de negocio. Ya hemos dicho que innovar requiere tiempo e inversión económica, pero también paciencia y un conocimiento profundo, tanto de los trabajadores y la propia idiosincrasia de la empresa, como de los clientes. Porque los cambios no son siempre bien aceptados y, a veces, se tarda un tiempo en amoldarse a ellos e interiorizarlos. ¿Te acuerdas de la Cherry Coke en España? Pues eso.

Igualmente, los cambios que se introduzcan dentro del restaurante pueden despertar los recelos de los trabajadores, acostumbrados a la certidumbre que otorga la rutina; en este sentido, mantener informados e implicar a todos los empleados será clave para lograr una rápida adaptación.

La innovación en una empresa de hostelería deber ir dirigida a incrementar la rentabilidad, la eficiencia y la competitividad. Con esas tres variables siempre en la cabeza es con lo que tendremos que tomar las decisiones en cuanto a inversión de recursos y ámbito en el que vamos a innovar. Porque no es esta una acción exenta de riesgos, sino más bien al contrario.

Ser conscientes de las herramientas que tenemos para llevar a cabo lo que queremos hacer, diseñar una estrategia clara y realista y tener claro dónde y cómo vamos a obtener los beneficios es, en este sentido, vital.

Innovemos con cabeza

Hay que tener en cuenta que, para poder innovar, nuestra idea debe ser factible. Si no, en el mejor de los casos se quedará en una quimera; y en el peor, puede ser desastroso para la empresa. Porque conviene señalar que la innovación no es un fin en sí mismo, sino un camino que nos debe conducir a un objetivo concreto.

Algo de gran utilidad para evitar males mayores es testear nuestro proyecto, siempre que sea posible, en un sólo local de la cadena o durante un reducido periodo de tiempo, con el objetivo de ir obteniendo un feedback que nos ayude a afinar bien el tiro. – Armando Báez, Director de Operaciones de RR CONSULTING

 

Y terminamos este artículo poniendo el acento en que, como ocurre con las musas, la innovación solo llegará si nos pilla trabajando. Para que una empresa sea innovadora tiene que querer serlo, querer de verdad. Porque para que salgan buenas ideas debe haber un entorno que las propicie; así que todo esto es, en realidad, una cuestión de mentalidad.

Una actitud convencida nos empujará a tomar las medidas necesarias. De otra manera, lo más probable es que nos quedemos con aquella etapa en la que tuvimos una gran cantidad de ideas que acabaron siendo arrastradas a aquel lugar en el que duermen, esperando a que algún día alguien las lleve a cabo.